jueves, 18 de junio de 2009

UN DIA EN EL ESTADIO



El miércoles pasado acudimos al Estadio de los Juegos del Mediterráneo y coincidimos con otros cuantos Colegios más. El Patronato Municipal de Deportes celebraba el final de temporada de los Juegos Escolares Municipales.

Bien organizado, se asemejaba a la distribución de espacios y actividades de un parque temático cualquiera. Libremente, con mayor o menor armonía y autonomía, los alumnos, “dinamizados” por los monitores, transcurrieron felices por los inflables y actividades tan divertidas como entretenidas. Me sorprendió la correcta organización, en todos los aspectos, incluyendo seguridad, la cual discretamente disponía, de ambulancias preparadas para cualquier servicio de emergencias.

Íbamos con mi colegio, junto a los cuatro grupos del 2º Ciclo de Primaria, los alumnos de nuestra Aula de E.E. Basados en la experiencia y en la prevención de riesgos –tanto laborales como civiles- cada uno de nuestros acnee contaba con un adulto que le asistía en los distintos ejercicios y momentos… tanto ellos como los adultos tuvimos la oportunidad de divertirnos “expansivamente”.

También coincidimos con un grupo de acnee de otro centro de E.E., éste concertado, eran cinco alumnos y dos adultos. Desde fuera podía parecer que se hallaban bien “provistos”, sin embargo recibí comentarios de la “intensidad” de los comportamientos de estos acnee y, la imposibilidad de controlar a los 5 por parte de los dos adultos. No por impericia de los trabajadores, ni por falta de atención, sino porque “NO ES POSIBLE HUMANAMENTE” en las circunstancias de actividades “abiertas”, espacios amplios y contextos desconocidos.

Los alumnos podrían encontrarse en situación de imprevisibilidad por desconcierto, con consiguientes riesgos, y los trabajadores estaban sometidos a una situación no controlable si se presentasen imprevistos “normales” (frecuentes en el estilo de conducta de estas tipologías de acnee). Las conductas manifiestas por estos alumnos deben controlarse –como con cualquier otro- para que nunca se vulnere su dignidad, su intimidad, su propia imagen. Reconociéndosele sus diferencias, éstas nunca justificarían actuaciones que les degradasen.

Es por tanto que hemos de solidarizarnos y reclamar a quienes orquestan estos servicios que las normas están para velar por ellas, no por la fidelidad a la norma “per se”, sino para garantía de los ciudadanos.

domingo, 17 de mayo de 2009

LOS NUEVOS MODOS DE INTEGRAR

DE LAS AULAS PUENTES A LAS AULAS BURBUJAS, Y ALGO MÁS.

Fue en el año 2.000 cuando en la Comunicación http://www.angarmegia.com/trabas.htm que presentamos un grupo de compañeros y amigos al 1er Congreso de Necesidades Educativas Especiales (alas para volar) y que denominamos “las ocho trabas de las n.e.e.”, declaramos un slogan con tres acciones formuladas en imperativos: DETECTA, ASUME, TRANSFORMA.
Siete años después, por otras circunstancias y con otros compañeros, en otro Congreso, éste de Orientación Educativa en Andalucía, DETECTÁBAMOS en otra Comunicación y ASUMÍAMOS PARA TRANSFORMAR la situación de la integración de los ACNEE con TGD-Autismo en Centro Educativos Ordinarios.
Pensando en ellos, 1º, simplemente como alumnos, y 2º, como sujetos de Necesidades Educativas Especiales Específicas, nos hacíamos una pregunta como conclusión ¿Dónde salen más beneficiados y en qué circunstancias?

En esta última comunicación (por difundir), poníamos ante las luces del proscenio la realidad de las AULAS ESPECÍFICAS PARA NIÑOS AUTISTAS. La situación la quisimos denominar “aulas burbujas” porque aunque estaban en los Centros, eran verdaderos “convidados de piedra”. Se las tenía en una situación tan ausente de la vida del centro que “estaban (como Teresa de Ávila) sin estar”. Otro símil poético que se usó en dicha comunicación fue “aulas prótesis”, ya que funcionalmente no formaban parte del sistema vivo del centro.
Al año siguiente,-el pasado- el término “burbuja” apareció –también por mayo- en un cartel de la asociación de autismo, “ayúdame a romper la burbuja”; hoy, en este artículo aparecido en la prensa local, ya se da por rota la burbuja.

PERO NO PUEDO DAR POR ROTA ESTA BURBUJA.
Demasiados “guantes y pinzas para tocarlos”, y aunque tienen su “mejunje y enjundia” no hasta el extremo que bajo la tutela de los “Especialistas”, otros “Especialistas” teman tratarles y aportarles lo que desde el “Magisterio” se les puede proporcionar.


De las dos Aulas Específicas de Autismo que se comenta hay en la provincia, solo tengo conocimiento de una, la de mi Colegio; y ahora van a crear otra… , ¡Pues! ¿Cómo que no se, qué se llevan entre manos nuestros expertos y sabios, que así lo deciden? Crear Aulas, queda muy bien, pero hay que dejar bien claro que un Aula de éstas, da mucho trabajo “adicional”, empezando por la “tutoría” (el horario laboral de 35 h./semana, no es suficiente); requiere muchas horas, y mucho más Personal, con una verdadera dinámica de Equipo, más un Grupo de Trabajo de elaboración de material, formación actualizante… Así que lo que se vende de un Aula más… nos deja temblando… por lo que supone… ¿Está dispuesta la Administración-Sindicatos a reconocerlo y considerarlo?


Por supuesto que una practica integradora es vital, en la vida de toda la sociedad, lo que sí duele es que determinados sectores se impliquen y “sufran” la integración, y de una línea o segundo que se traspasa, desaparece la “excelencia” de tan prometida garantía. Se integran en Ed. Infantil y en Primaria y desaparecen en Secundaria, creo que hay que promocionar al par que los alumnos. ¿a caso no es esto lógico?

domingo, 3 de mayo de 2009

LA RIVALIDAD SOCIALIZADORA


Cuando he leído el libro “la tabla rasa” de Steven Pinker y observo la hipótesis que sustenta el autor al recalcar los trabajos y conclusiones de Harris, J.R. admitiendo que los humanos nos “educamos”, no por la acción de los instructores, sino por la interacción de los individuos con sus iguales, se fundamenta que serán éstos los que en esa “rivalidad socializadora” provoquen la emergencia y crecimiento de sus capacidades. Estas competencias, positivas o negativas, según la catalogación social “paterna” no debieran interferir en la regulación del comportamiento y sí, las experiencias del individuo en el grupo.

Hablando de este modo me recuerdo los términos y reglas que se usan en la “economía de mercado”: los que quieren que el estado no intervenga, y éste se regule por sus reglas de oferta y demanda (necesidades y satisfacción de éstas, Maslow) y aquellos que creen que el Estado (quien dice el Estado o la Iglesia) debe regular y mediar en las transacciones de los individuos. Sin caer en el economicismo, vengo a aceptar el acuerdo de que la integración es un paso en la socialización de los ciudadanos, de unos y otros, de los integrados y de los integradores, y que para aquellos que no se ajustan a la normalidad de nuestras vidas, la interacción con los normales es una herramienta adecuada y favorecedora en una proporción suficiente, para regular la convivencia.

El aprendizaje observacional es una herramienta positiva siempre que las contingencias equilibren las capacidades y habilidades de los socios del grupo. Por esta razón defiendo como una herramienta de socialización posible, las interacciones e interferencias de ciudadanos normales con necesitados por alguna índole, en un clima de solidaridad. El grado de interacción e interferencia debe quedar siempre controlado para que no se agüen los derechos de los intervinientes.

Ahora que en los Centros andamos con el proceso de la escolarización, de la incorporación de ciudadanos al Sistema, toco este asunto al comprobar que la proporción establecida de 3 en 25, dicho de un modo más claro, la oferta establece tres acnee en cada grupo de alumnos. Este 3 en 25, se convierte en el 12 %, y considerando que los propios “normales” ya de por sí también plantean ciertas necesidades educativas especiales, se genera un aumento desproporcionado de “complejidad”.
La demandada reducción de ratio de los grupos de alumnos, precisamente se ha reclamado para poder garantizar un gobierno más cercano y próximo, donde las pautas de cohesión e interacción junto con los medios de compensación hagan realidad esos principios que de siempre deseamos: elevar el nivel de rendimiento y así la satisfacción y la excelencia del producto escolar.
El nivel de exigencia de los padres es cada vez mas “imperativo” (este será otro tema para comentar la existencia de un “juicio popular” más que al sistema educativo a la profesión concreta del magisterio) y éste crea una tensión, que en un clima de diálogo, es equilibrado, pero en cuanto que se mueven por los tópicos publicitarios, favorecido, a veces, por la propia administración política, surge una crispación de la consiguiente insatisfacción, si no frustración.

De aquí que como resultado de este planteamiento venga a reclamar, no la necesaria integración de … pero sí moderar su nº, precisamente para garantizar lo positivo, sin descafeinar o como se expresa, “aguar el vino”.
Nuestras aulas están llenas de “diversos” que han de ser aglutinados, esta dispersión, precisa de referentes y de “estrellas” que canalicen las fluencias de las interacciones, la labor potenciadora deberá ejercerla el docente, que ha de contar con una preparación acorde y garante.
Nuestro sistema se encuentra en el istmo de dos mares: el proceloso mar de la conciliación de la vida laboral de las familias a costa de los centros educativos y el océano de la cualificación mediante el estudio… es muy meritoria esta realidad ante los embates, pero claro, a un precio, los niveles de exigencias son cada vez más endebles, no pidamos luego lumbreras.
Habiendo consultado el informe de la OCDE-2.007, el famoso P.I.S.A. en el número 1 (08-10-07) del Boletín Informativo del Sector de Enseñanza de CSI-CSIF, en su artículo: “El informe vuelve a …” así como el número 639 de COMUNIDAD ESCOLAR, de 15-09-1.999 (observen los 8 años de distancia) aparecen una serie de datos, de los que en este momento huyo para no enmarañar el pensamiento, pero reiteraré la demanda de reducir la ratio a 20, y no integrar a más de 2 como máximo, uno sería lo ideal.

Al reducir el número de miembros del grupo, consecuentemente aumentamos el número de grupos, así disponemos de más posibilidades “soportes” donde integrar sin “cargar”. 20 alumnos siguen siendo un buen número para soportarlo Hacienda y aligera un tanto las Tutorías, propiciando un trato más individualizado e intenso a los alumnos.

El actual planteamiento, que integra hasta 3, supone un sobrecargo, precisamente en los grupos que lo integran, ya que no demandan tantos requerimientos ni atenciones el grupo que no acoge a tres acnee, que el que sí los integra. El que se integren hasta 3 genera ciertas “turbulencias” que levanta incomodidad. Y 175 (o 180) jornadas pueden “agotar” la profesionalidad de cualquiera si no contase con los recursos necesarios (las ayudas no suelen ser tan cuantiosas como se anuncian).





Apéndice:

La integración no es el todo vale. Las medidas integradoras no pueden ser usadas para hacerlas segundas puertas de acceso, por donde eludir las medidas establecidas para toda la sociedad. Ningún profesional está exento de su responsabilidad; la subsidiaridad es un derecho que se ha de ejercer con todas las garantías procedimentales, sin “caridad” ni parcialidad.
En la inserción laboral, las medidas sociales toman la “compensación” de ofertar un número de plazas para que personas con un determinado grado de minusvalía, puedan disponer de un puesto laboral acorde e idóneo al nivel de exigencia, en equilibrio con el de competencia. Nadie se puede permitir la osadía de colocar a una persona inepta en un puesto de responsabilidad, porque quedaríamos abocados al riesgo y al fracaso.
En las garantías constitucionales del derecho de las personas al trabajo, al desarrollo personal, a la autoestima y a su dignidad, al reconocimiento de su valía y mérito… no se pueden poner en juego la salvaguarda de los derechos de los demás ciudadanos. En este proceso nadie tiene que salir perjudicado, ni tampoco injustamente agraciado.

sábado, 18 de abril de 2009

Una educación especialmente cuidada para unos ciudadanos escogidos, cada cual con unas determinadas necesidades especiales y específicas, ¿de quienes puedo estar hablando, sino de cada uno y de cualquiera de nosotros? A nadie nos agrada que nos den tratos “rasados” (por el mismo rasero) y se nos abre el alma por una simple sonrisa “especialmente personalizada” que nos den; más cuando el contexto en el que nos halláramos lo percibiéramos como inestable, inseguro… por supuesto, cada uno percibe el contexto de un modo particular.

La vasta comprensión de la búsqueda de la verdad, o simplemente poder llegar a discernir lo verdadero de lo falso, es uno de los anhelos profundos de cada ciudadano. La percepción y autoestima de sabernos en la situación de falsedad, moviliza a los principios “constructores” de nuestro “self” personal. Cada uno de nosotros tenemos un “self”, más o menos crecidito con el que existimos en esta sociedad, es como “nuestro ángel de la guarda”, o nuestro “pepito grillo”. El autoconcepto dispone de guías, de referentes, de balizas. En estas balizas están presentes la educación y la inteligencia.

Que es la inteligencia sino la capacidad de conocer, discernir y controlar. En cuanto que disponemos e integramos datos y con éstos los organizamos basándonos en una lógica para obtener un resultado “cierto” (fiable, consistente, resolutivo), la verdad va asociada intrínsecamente con la emoción (la resolución con la satisfacción). Como los problemas de “matemáticas”: existen unos datos -farragosos según su dificultad- que deben ser organizados -con unos criterios o reglas- y que según qué resultados así se devienen unas consecuencias “acomodables a un confort pretendido”. Ante la resolución de un conflicto o un problema, siempre hay uno que gana, uno que “se lleva las ascuas a sus sardinas”. De aquí que “todos” debamos andar espabilados en resolver-nos- “situaciones”, porque los más resolutivos son los que escalan-logran situaciones garantes de beneficios.

Estos “elementos” resolutivos vienen a actuar en el grupo como los “buenos árboles” -por aquello de, “el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”-, atrayendo, como bien lo explica Moreno con su famoso “sociograma”.

Y en esto ¿a dónde voy? Pues vengamos a decir que no todos los árboles son iguales, hay árboles consistentes y robustos, y otros de decoración, de simple poliuretano. Esta es mi respuesta a los hechos de estos días, que han ampliado las “cajas de resonancia” de medios de comunicación, en las que un día, 16 del mes, después de 256 días, internado, y 56 años, cumplidos, de vida propia, estallan estas artificiosas reiteraciones propagandísticas del complot “Neira-Cepeda”.
Ando esperando, menos propaganda y que de una vez entre “el hecho” en juicio de las partes, para esclarecer y resolver, porque como sospecho desde el primer momento “tiene mucho montaje” y como el dicho “muchas cascaras para pocas nueces”.

La educación, la inteligencia, es diversa, amplia. Es la integración-coordinación de competencias y habilidades. ¡Simples!, seríamos si no viéramos la repercusión y la interferencia de los hechos; la simplificación siempre amputa partes del todo y parcializa la respuesta “certera”. La educación no es “resolución”, es algo más, es “satisfacción”.

El hombre y mujer, la persona, libre, necesita de la educación, para construir su propia autorrealización. La educación crece a partir de los elementos disponibles en cada uno de nosotros y por tanto no se agota, no acaba. Siempre, como hiciera Leonardo con su Gioconda, debemos retomar nuestras “elaboraciones y deberes”.

No podemos educar a la “inteligencia”, hay que educar la habilidad comunicativa, al desenvolvimiento espacial y social, a la sensibilidad empática y artística, a la organización y el análisis del “resorte” de los números y las letras sobre los que volcamos “la información” que mueve nuestra sociedad, el pensamiento y los valores no pueden ser excluidos, llámese moral o ciudadanía, y la naturaleza, de la que formamos parte, debe ser conocida, amada y respetada.

De los frutos del saber, más que el conocimiento es el discernimiento.
Muchas veces no sabemos, sino que andamos “advertidos” y descartamos,…después de “negar” varias situaciones terminamos “extrayendo” la conclusión y, es más bien de la conclusión, de donde elaboramos la solución-. Y ciertamente no suelen existir soluciones cerradas y excluyentes, sino mas bien abiertas y polivalentes.
Aprendamos por tanto a mirar la vida con esperanza, por supuestos desde el trabajo “inteligente”. EN LA EDUCACIÓN NO SUSPENDEMOS, FRACASAMOS (TODOS). Pero, no interpretemos los suspensos sino como comprobaciones “fallidas”, de los que obtener posteriormente soluciones acertadas. Es más importante el trabajo que la “fortuna”.

domingo, 8 de marzo de 2009

DE LA MUJER, PARA LA MUJER. ¿sólo?

La responsabilidad del ser humano, esa cualidad que cada uno/a de nosostros/as ha de cultivar cada día, cuando se lava, se viste, desayuna y trabaja, cuando se divierte y descansa ES NECESARIA para afrontar cada persona ( y persono... según el diccionario de la Ministra Aido nde le place) el destino de su vida. Me solidarizo con la Ley que posibilite las garantias de decidir libremente DESDE LA RESPONSABILIDAD, las circunstancias con las que quiera realizar su proyecto de vida. Si el hombre se libera "muy facilmente" de las consecuencias de un fortuito "embarazo", en igualdad ha de quedar la otra parte implicada. Y si bien se vela porque la "menor" no contraiga deudas financieras, por ejemplo, debieramos concienciarnos de una "moral" que cuide las consecuencias, no excluyendo partes de la vida. Lo que serían normas de conductas lo podríamos asemejar a educación y entonces esta faceta ¿se la dejamos a la escuela o por el contrario los padres nos configuramos en modelos de "administración" de estas "libertades" para permitir el gusto de un coche, un bonito vestido, una fiesta o un viaje,... o una "noche inolvidable"?

domingo, 8 de febrero de 2009

¡ VIVAN LAS BUENAS COSTUMBRES !

Se impone que el “bueno” se congregue con los “buenos”, y el “conflictivo”, sea relegado al ostracismo.

Y Violeta, precisamente por que se siente humana, sintoniza con la humanidad del amigo excluido. Reivindica la naturalidad y la lucha por la aceptación del otro cual es, sin estrados, ni baldaquinos, tarimas ni pedestales.

De esta situación hallo un paralelismo, un “análogo” con las vicisitudes que viviera el Sr. B. H. Obama, Presidente –ahora- de los EE.UU., pero que años atrás… atravesó una situación de desconcierto y tonteo con las drogas. Hoy es lo que es porque supo sacar partido… con la ayuda de los otros y su tiempo de transformación y evolución: atravesó su “desierto” como el Moisés “bíblico”, “bajó a los infiernos” como el Alighieri “dantesco”; y es que las cosas no surgen de la nada.




Se impone que el “bueno” se congregue con los “buenos”, y el “conflictivo”, sea relegado al ostracismo. Esta fue mi conclusión al ver y escuchar el programa televisivo de “la noria” –Tele5-, en la noche del 31 de enero. La entrevistada, Srª. Dñª. Concepción Díez Gamboa, quien se presentaba como amiga de la familia Santander, compañera de trabajo de Violeta e implicada en el “auto”, pudo exponer sus consideraciones e implicaciones: ella era quien estaba al otro lado del teléfono, en el momento del conflicto, reclamándole las llaves del piso que le había dejado días atrás.

Aquél dos de agosto, había quedado Violeta con Antonio en este Hotel. Antonio viene de fuera de Madrid, de un centro de rehabilitación para desintoxicarse de la coca, de la que ha sido adicto. Viene a recoger un coche de segunda mano que le ha proporcionado su padre.

Los datos que aporta Concepción son “explicativos”, de mero carácter periodístico, sin añadir luz al caso sino porque viene a cebar el desprestigio de Violeta, a la que presenta como desequilibrada e inestable.

Concepción nos quiere sorprender con la humanidad de Violeta. Sin pajorera idea de psicodinámica, los atrevidos se lanzan a psicoanalizar sus depresiones, sus traumas,… su humanidad. Y Violeta, precisamente por que se siente humana, sintoniza con la humanidad del amigo excluido. Reivindica la naturalidad y la lucha por la aceptación del otro cual es, sin estrados, ni baldaquinos, tarimas ni pedestales.

¡Bueno, abreviando!, detrás de esto llego a ver ese inmisericorde “inconsciente –y muy amañado- colectivo” que busca y quiere “líderes impolutos, rutilantes, perfectos… “arios”. (¿nos hemos parado a pensar en este “gregarismo tóxico y mortífero” de “canibalismo social” que ejercemos los humanos en muchas situaciones, de cazar y eliminar al débil?...-si en el acuario hay un pez débil, surgen unos “otros” que mordisquitos a mordisquitos le “hunden”, y él solo se muere; si en el gallinero hubiera una gallina debilucha, ¡pobre de ésta!, termina desplumada; si nos incorporamos en el trabajo con un grupo “adverso”, al advenedizo se le trata como intruso y … así como a nuestros vecinos de la comunidad de nuestras viviendas… ) ¿Por qué las “Violetas Santander” tienen que ser “perfectas”?, ¿por qué no pueden vivir sus vidas con sus fantasmas y desde su condición natural, y tal cual se es “realizar su proyecto”?, ese proyecto que ella quería para sí. ¿no es ella ahora victima, no del maltrato de “Antonio”, sino de unos “entrometidos” que cambian… y truncan su propósito inicial?

De lo visto en la grabación de la cámara de vigilancia del hotel, puede verse un manoteo por arrebatar, y defender, un teléfono móvil, por parte de dos demandantes. El contexto, parece que en el encuentro se ha producido un retraso, y la finalidad … retirar un vehículo con el que disponer de autonomía. Al otro lado del teléfono, la amiga, Dña. Concepción, reclamando unas llaves, las del piso que le había dejado. En medio de estas demandas “impacientes”, Violeta, tratando de contentar a ambos “demandantes”.

Por otro lado la “situación de Antonio”. Cuando una persona atraviesa una “crisis” lo menos que requiere es ayuda. Y los “mas media” le tratan como un “apestado”. De esta situación hallo un paralelismo, un “análogo” con las vicisitudes que viviera el Sr. B. H. Obama, Presidente –ahora- de los EE.UU., pero que en sus años atrás… atravesó una situación de desconcierto y tonteo con las drogas. Hoy es lo que es porque supo sacar partido… con la ayuda de los otros y su tiempo de transformación y evolución: atravesó su “desierto” como el Moisés “bíblico”, “bajó a los infiernos” como el Alighieri “dantesco”; y es que las cosas no surgen de la nada.

Probablemente, las personas que conocen en sus carnes, las dos caras de la moneda, serán más “prudentes” que los impolutos y puros gobernantes de holdings y emporios, ligados a sagas que no manifiestan escrúpulos en amasar monedas, y en su avidez, toleran que otros, igual a sí mismo en la codicia, hagan fiascos, fraudes y mentiras. Si guerras y sangre, metralla y fuego. El antecesor del Sr. Obama, no se si pasará a la historia por la segunda parte de la guerra de Irak y sus consecuencias mundiales, o por la tolerancia a la contaminación, tanto medioambiental y económica, más devastadora que cualquier bomba de plutonio. La carga de profundidad en el sistema económico y financiero, esto si que es “la madre de todas las batallas”. Y el “malvado” Bin Laden, se queda como aprendiz, a la altura de los efectos colaterales provocados por el 43 presidente de los EE.UU. de América. Los cimientos del mundo no temblaron tanto, sino por la imprudencia y avaricia de tantos ambiciosos “administradores”. “¡Dios nos libre de nuestros amigos, que de mis enemigos me cuido yo!”.

Y por aquí, ¡vivan las buenas costumbre que todo lo tapa!

Este es el tercer spot relacionado con el caso.

sábado, 24 de enero de 2009

¿SABER HACER O, SABER ORQUESTAR?

En esta vida no se trata de que tú sepas hacer las cosas, no; se trata de saber hacer que otros hagan cosas que a tí te conviene que hagan, para tu propósito o el de alguna causa anexa a tu pretensión.
No es por tanto que tú sepas hacer las cosas sino de montar un equipo que haga lo que tu pretende, teniendo en cuenta que el secreto se encuentra en que no hagan “lo que tienen que hacer”, sino que hagan ”lo que quieran hacer”, -haciendo claro lo que tú quieras-.
Aquí radica la clave del “consenso”, ¡y todos contentos!. (de aquí que la sinceridad, la diafanidad no es un puntal seguro, y menos la coherencia con tus referentes nobles, –normalmente “los nobles” terminan ajusticiados-.)

Imponer o recordar las obligaciones “adquiridas” por el puesto que se ocupa, suele genera precisamente el efecto contrario. Somos tan “demócratas” que no admitimos nada, ni nadie que se nos imponga, sino que todos intentamos hacer aquello que nos viene en ganas, “eso sí, cuidando las ropas”.
Por tanto, no se trata de hacer lo que debemos, sino que “el que sabe orquestar” intente contentar las distintas demandas “particulares” –que no oficiales- …; no se trata por tanto de organizar conforme a las normas establecidas sino de “montar una infraestructura acomodadora a las requerimiento momentáneos de los “particulares implicados” y entre éstos siempre habrá mejores y peores favorecidos (y de esta prevalencia, dejar contentos a la “mayoría” y a aquellos que ostentan “señoría”, los otros hay que saberlos “contentar” de otros modos).
Mientras que sepas orquestar, no hay que preocuparse de que "seas bueno en algo", ciertamente podemos ver a, precisamente “lideres”, que si no fuese por el equipo que le asiste y el grupo social que le respalda, son auténticos mediocres, esto pasa en todas las esferas de la sociedad, en la política, en la profesional, en la deportivo, ¡en fin, donde queramos mirar…!

En la carrera profesional de cada cual, te enseñan a sacar buenas notas (“currículum vitae”) según los “planes oficiales de estudios”, sinónimo de competencia, -suponiendo que el “conocimiento adquirido” te solventará la resolución de los retos que hayan de sobrevenir-. Pero obvian –aunque no tanto- en el “currículum” o en la “oposición”, el “perfil de rasgos” y, si es cierto que hoy en día los selectores de personal, buscan sujetos que sean capaces de crecer en armonía con el entorno profesional, sea para la empresa privada o para la administración pública, la “objetividad del acceso a la parcela pública” tiende a baremar a favor de los “conocimientos”. Nunca buscan críticos que se pasen la vida “replanteado” las posturas y medidas tomadas, o a tomar. Como se dice, no se paga para “pensar” sino para “generar”.
Si el pensamiento no genera soluciones “convenientes”, ¡no pienses!, es lo que vienen a decir. Y si piensas, piensas para ti y sobretodo no lo lleves a cabo en tu entorno. De este modo la maquinaria rodará como balsa, es lo que a la mayoría le interesa, por tanto tu pensamiento debe estar “con la mayoría” (estés de acuerdo o no).

Para cambiar las cosas debes contar con la mayoría, ya lo reflejó Saint de Exupery en su “Pequeño Príncipe”, el rey decía … … y así todos sus súbditos tan contentos; y el reino era feliz.

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