viernes, 18 de mayo de 2007

homogeneidad y coherencia

Cuando somos pequeños las opciones para conseguir resolver nuestras necesidades están pautadas por las normas administradas por los adultos tutores. Cuando ya mayores, las posibilidades de acertar entre las múltiples decisiones ya no van a estar aseguradas, sino que su validez dependerá de la efectividad para solucionar la necesidad pretendida; siempre bajo la incertidumbre de unos riesgos imprevisibles, tanto de modo inmediato como demorado.
Por tanto, la eficacia y el uso de unas normas sociales, siempre tendrán que mantenerse en equilibrio: un exceso de normas puede bloquear una dinámica productiva, pero a su vez, el ignorar un código pactado bajo la convención, arrastrará la desorganización y el fracaso.
La voluntad interna de cada miembro del grupo, que bajo su capacidad de discernir resuelve, se constituye en la clave que posibilita la armonía del conjunto. Las medidas u opciones que no contribuyen al bien común, no son éticamente posibles. La ética precisamente se legitimiza en la garantía del bien colectivo.

1 Comment:

  1. alonso quijano said...
    Hola papá! me alegro de que al final no le haya pasado nada a tu blog. Mua-mua!!

Post a Comment